LOS RESTOS DE JEBEL IRHOUD, EL HALLAZGO EN MARRUECOS DEL PRIMER ‘HOMO SAPIENS’

Última revisión 10/08/2022

La idea de que el ser humano actual evolucionó en una única «cuna de la humanidad» en el este de África hace unos 200.000 años ya no se sostiene. O al menos eso sugiere un nuevo descubrimiento.

Fósiles de cinco humanos primitivos que fueron encontrados en el norte de África muestran que el Homo sapiens surgió al menos 100.000 años antes de lo que se pensaba hasta ahora.

Eso sería un indicativo de que nuestra especie evolucionó en todo el continente, según los científicos involucrados en un trabajo publicado el miércoles en la revista Nature.

El descubrimiento «reescribe los libros de texto» sobre la aparición del humano como especie, dijo el profesor Jean-Jacques Hublin, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, Alemania.

«No se trata de una historia que ocurrió rápidamente en un ‘Jardín del Edén’ en algún lugar de África. Desde nuestro punto de vista, fue una evolución más gradual y abarcó todo el continente. Así que sí hubo un ‘Jardín del Edén’, fue toda África», explicó.

Fragmentos de una mandíbula inferior de uno de los Homo sapiens encontrados en el sitio de Jebel Irhoud, en Marruecos © JEAN-JACQUES HUBLIN/MPI-EVA, LEIPZIG.

Sus declaraciones vinieron tras la presentación en el Colegio de Francia, en París, de los resultados de un análisis a restos fósiles encontrados por su equipo en Jebel Irhoud, Marruecos.

Las muestras incluyen cráneos, dientes y una variedad de huesos.

El descubrimiento

Restos óseos encontrados en la década de 1960 en el mismo lugar habían sido fechados con una antigüedad de unos 40.000 años.

Se creía que pertenecían a Neandertal africano, un primo evolutivo cercano al Homo sapiens.

Pero el profesor Hublin tuvo dudas de esa interpretación y cuando se incorporó al del Instituto Max Planck reevaluó los restos de Jebel Irhoud.

Diez años después, las nuevas pruebas presentadas en París cuentan una historia muy diferente.

Con pruebas de alta tecnología, el material ha sido datado entre 300.000 y 350.000 años de antigüedad.

La forma del cráneo es casi idéntica a la de los humanos modernos.

Las pocas diferencias significativas son una línea de la frente ligeramente más prominente, así como la cavidad del cerebro que es más pequeña.

Jean-Jacques Hublin cree que los hallazgo que encontró su equipo pueden reescribir la teoría del origen del ser humano © AFP.

Además, la excavación de Hublin ha puesto de manifiesto que estos pueblos antiguos habían empleado herramientas de piedra y habían aprendido a encender y controlar el fuego.

Es por eso que no solo se ven como Homo sapiens, sino que también actuaban como ellos.

Hasta ahora, los fósiles más antiguos de nuestra especie eran de Etiopía, de un sitio conocido como Omo Kibish en África oriental, y tenían una antigüedad aproximada de 195.000 años.

«Ahora tenemos que modificar la visión de cómo surgieron los primeros seres humanos modernos».

Cambio de paradigma

Antes de que nuestra especie evolucionara, hubo varios tipos de humanos primitivos, cada uno de los cuales se veía diferente y tiene sus propias fortalezas y debilidades.

Estas variedades, como la mostrada por otros animales, evolucionaron y cambiaron de apariencia poco a poco, aunque también hubo otros que desaparecieron a través de cientos de miles de años.

La opinión dominante ha sido que el Homo sapiens evolucionó repentinamente de humanos primitivos en el este de África, hace unos 200.000 años, y es en ese momento ya mostraban las características físicas que tenemos ahora.

Más aún, solo hasta ese momento nos esparcimos por África y finalmente al resto del planeta.

Pero los descubrimientos de Hublin rompen con este punto de vista.

Herramientas de sílex halladas en los mismos depósitos, que han permitido fechar los fósiles de forma segura © Mohammed Kamal, MPI EVA Leipzig.

Jebel Irhoud es como muchos otros sitios arqueológicos de África que tienen una antigüedad de unos 300.000 años. En esos lugares se han encontrado herramientas y pruebas del uso de fuego.

Pero hasta ahora no se habían encontrado restos fósiles.

Debido a que la mayoría de los expertos han trabajado sobre el supuesto de que nuestra especie no apareció sino hasta hace 200.000 años, era natural pensar que esos sitios fueron ocupados por un pariente humano anterior y diferente.

Pero los restos encontrados en Jebel Irhoud hacen plausible el hecho de que haya sido Homo sapiens y que haya dejado evidencias del uso de herramientas y fuego en esos lugares.

«No estamos tratando de decir que el origen de nuestra especie estuviera en Marruecos, sino que más bien los descubrimientos de Jebel Irhoud muestran que sabemos que (este tipo de sitios) se encontraban en toda África desde hace 300.000 años», dijo el doctor Shannon McPhearon, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.

Más de una cuna

Para el profesor Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres, los hallazgos «demuestran que hubo varios lugares de África donde surgió el Homo sapiens».

«Tenemos que apartarnos de la idea de que hubo una ‘cuna’ única», dijo Stringer, quien no participó en el nuevo estudio.

El profesor plantea la posibilidad de que el Homo sapiens incluso pudiera haber existido fuera de África al mismo tiempo: «Tenemos fósiles en Israel que tienen probablemente la misma edad y muestran lo que podría describirse como características de proto Homo sapiens».

Otra posibilidad es que los humanos primitivos tuvieran cerebros más pequeños, caras más grandes, arcos superciliares más fuertes y dientes más grandes y aun así haber sido Homo sapiens.

Pudieron haber existido incluso hace medio millón de años, lo cual modificaría de forma importante lo que los estudios de los orígenes humanos habían determinado hasta hace relativamente poco.

«Hace 20 años me decía que la única cosa que deberíamos llamar Homo sapiens es el ser humano que se parece a nosotros. Esto era un punto de vista de que el Homo sapiens apareció repentinamente en África en algún momento en el tiempo, y que fue el comienzo de nuestra especie», dice Stringer.

«Pero ahora parece que me equivoqué».

Reconstrucción de un cráneo a partir de los restos de Jebel Irhoud © PHILIPP GUNZ, MPI EVA LEIPZIG.
Dos vistas del rostro del individuo Irhoud 10, que tenía unas características faciales propias de los humanos anatómicamente modernos © Sarah Freidline, MPI EVA Leipzig.

Otras opiniones

«No tengo tan claro que podamos llamarlos ‘Homo sapiens’, porque todavía no tienen las características que definen a los humanos modernos», reflexiona la paleoantropóloga María Martinón Torres

“Homo sapiens era hasta ahora la especie sin pasado. Aparecía como de la nada en el registro fósil africano hace 200.000 años”, reflexiona la paleoantropóloga María Martinón Torres, investigadora del University College de Londres. En su opinión, el hallazgo de Jebel Irhoud “cubre un vacío bastante importante sobre el origen de Homo sapiens”. Sin embargo, es escéptica con la clasificación.

“Lo que no tengo tan claro es que podamos llamarlos Homo sapiens, porque todavía no tienen las características que definen a los humanos modernos, como el cráneo alto y el abombamiento parietal, que sí están presentes en otros Homo sapiens arcaicos, como los de los yacimientos de Qafzeh (Israel) o incluso el de Herto (Etiopía)”, expone. Para Martinón Torres, lo de Jebel Irhoud son “presapiens”, hasta que se demuestre lo contrario.

El genetista Carles Lalueza-Fox, uno de los mayores expertos mundiales en ADN antiguo, también recela de las conclusiones de Hublin. “Que haya restos parecidos a los primeros Homo sapiens no es incompatible con el hecho de que todas las estimaciones genéticas siguen situando el origen de la diversidad genética actual en unos 200.000 años”, opina.

Como buen genetista, Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona, cree que el concepto de especie es algo arbitrario. “El panorama del ser humano en África en los albores de nuestra especie es mucho más complejo de lo que nos habíamos pensado. Probablemente coexistieron formas muy diversas con morfologías más o menos modernas junto con otras más primitivas, y sin duda por todo el continente”, hipotetiza.

El geólogo Juan Cruz Larrasoaña ha colaborado con Hublin en la reconstrucción del clima del norte de África durante el Paleolítico. “Debido a la configuración de la órbita de la Tierra, hay periodos en los que el clima del Sáhara fue más apto para la especie humana. Se expandieron los ríos y la sabana”, señala. “El Sáhara no siempre fue una barrera”, subraya Larrasoaña, del Instituto Geológico y Minero de España. “Aparecerán fósiles de edades insospechadas en lugares inesperados. Y cada hallazgo desmontará algún paradigma”, sentencia.

Los tres sitios de África donde se encontraron fósiles de Homo sapiens, en Etiopía (195.000 años), en Sudáfrica (260 mil años) y en Marruecos con más de 300 mil años.


Referencias

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