LA FORMA DEL CEREBRO HUMANO APENAS HA CAMBIADO EN LOS ÚLTIMOS 160.000 AÑOS

Última revisión 02/08/2022

Un análisis de los fósiles sugiere que los cambios en la forma de la caja craneana durante la evolución humana se relacionaron con alteraciones en la cara, en lugar de cambios en el cerebro mismo.

La transformación física del cráneo humano en los últimos 160.000 años probablemente fue impulsada por alteraciones en la cara resultantes de cambios en la dieta y el estilo de vida, no por la evolución del cerebro como se pensaba anteriormente, según un estudio.

El cráneo, o caja craneana, de los primeros humanos modernos que datan de hace 200.000 años no es muy diferente en tamaño a los actuales, pero tiene una forma significativamente diferente, lo que sugiere que el cerebro se ha vuelto más redondo con el tiempo.

La hipótesis principal es que los cambios en el comportamiento, como el desarrollo de herramientas y arte, hicieron que cambiara la forma del cerebro del Homo sapiens  y, a su vez, el cráneo que lo protege.

Pero la evidencia fósil es escasa y hay muchas fuerzas que interactúan en juego. Es sencillo que un cráneo con una cara grande albergue un cerebro grande, por ejemplo, pero una cara pequeña complica las cosas.

Para investigar las causas detrás de la transformación de la caja craneana, Christoph Zollikofer de la Universidad de Zúrich en Suiza y sus colegas restauraron digitalmente los cráneos de 50 homininos recuperados en Etiopía e Israel, incluidos especímenes de H. sapiens, Homo erectus y Neanderthal para comparar. Luego, los modelos 3D de los fósiles se compararon con 125 especímenes humanos modernos.

La comparación de las cajas cerebrales de los primeros niños humanos modernos con los adultos por primera vez permitió a los investigadores aislar el papel del cerebro en la evolución del cráneo.

El equipo se sorprendió al descubrir que, si bien el tamaño y las proporciones de los cráneos de los niños H. sapiens de hace 160 000 años eran en gran medida comparables a los de los niños de hoy, los adultos se veían notablemente diferentes a los de los adultos modernos, con rostros mucho más largos y rasgos más pronunciados.

Los rostros humanos continúan creciendo hasta los 20 años, pero el cerebro alcanza alrededor del 95 por ciento de su tamaño adulto a los 6 años.

Si los niños fósiles, con cerebros casi completamente desarrollados, se parecen a los vivos, pero los adultos fósiles tenían cráneos muy diferentes, podemos descartar que los cerebros hayan cambiado significativamente de forma, dice Zollikofer. “Y si no es el cerebro el que impulsa este cambio, debemos buscar otra cosa, como respirar, comer o moverse”.

Los investigadores plantean con cautela la hipótesis de que los cambios en la dieta o una menor necesidad de oxígeno podrían haber sido los responsables.

Los rostros de los humanos modernos son mucho más pequeños, con una muesca más sutil, que los de sus antepasados. Los estudios muestran que este cambio se aceleró cuando los cazadores-recolectores se convirtieron en agricultores hace unos 12.000 años y comieron alimentos más blandos, probablemente debido a la menor carga sobre el cráneo al masticar.

Los autores tienen razón al permanecer cautelosos en sus hipótesis, dice Chris Stringer del Museo de Historia Natural de Londres.

Hay poca evidencia de cambios importantes en la dieta entre la Edad de Piedra Media y Tardía, cuando ocurrieron estos cambios, dice. De las muchas causas posibles, una reducción en la ingesta de oxígeno podría ser más probable ya que los humanos han desarrollado cajas torácicas más pequeñas y tienen menos capacidad pulmonar.



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