NIÑO DE LAPEDO

Última revisión 02/04/2022

El niño de Lapedo (llamado también Lagar Velho 1), con nombre de catálogo Lapedo 1, es el nombre que tiene el descubrimiento arqueológico, realizado en un sitio arqueológico del municipio portugués de Leiría, de un esqueleto humano que se cree perteneciera a un posible híbrido entre Homo sapiens y Homo neanderthalensis.

Descubrimiento

Los restos fósiles fueron descubiertos el 28 de noviembre de 1998, a lo largo de una expedición al Abrigo do Lagar Velho para estudiar algunas pinturas rupestres descubiertas anteriormente.

Sin embargo, no fue hasta abril de 1999 cuando se dio a conocer el gran descubrimiento en Lagar Velho, Portugal. Un esqueleto humano perteneciente a un niño de unos 4 años de edad, que fue enterrado deliberadamente. La reconstrucción del sitio muestra que el lugar de enterramiento era una acumulación de sedimentos, rodeada por la ribera del río Sirol. El esqueleto, de 24 500 años de antigüedad, presentaba una mezcla de características de humanos modernos y de neandertales. Los autores del descubrimiento, João Zilhão y el experto en neandertales Erik Trinkaus opinaron que el esqueleto se trataba de un sujeto híbrido entre neandertal y Hombre de Cro-Magnon.

Esta conclusión fue respondida por algunos científicos, como C.P.E. Zollikofer de la Universidad de Zúrich quien concluyó que el esqueleto no mostraba necesariamente afinidades neandertal evidentes, argumentando también que ambas especies probablemente no habrían sido biológicamente capaces de producir sujetos híbridos. Sin embargo, actualmente el trabajo genético en torno al genoma neandertal y humano, muestra que la hipótesis de la hibridación es factible.

Otros datos

Se ha argumentado que el niño podría ser anormalmente robusto o quizá sufrir alguna clase de enanismo. «El niño era normal; algún problema tuvo, pues murió, pero no sufría ninguna patología de desarrollo». Zilhao señala como otros rasgos neandertalienses la forma de los incisivos, los agujeros auditivos, las órbitas y algunas inserciones musculares. Sobre el análisis de ADN efectuado en restos de neandertal que ha indicado que éste no es antepesado del hombre actual, Zilhao matiza que la prueba se ha hecho en un solo fósil y que la comparación debería hacerse con hombres modernos de hace 30.000 años.

El niño fue enterrado siguiendo un rito funerario: el ocre rojo encima y debajo del esqueleto revela que fue envuelto en una piel teñida; portaba una concha en el cuello y un tocado del que se conservan tres dientes de ciervo. En mayo se seguirá excavando en el abrigo, que evidencia una ocupación más antigua.

En la actualidad

Es posible ver una réplica a tamaño natural del esqueleto en el Centro de Interpretação do Lagar Velho, y una reconstrucción del rostro del niño, hecha por el antropólogo estadounidense Brian Pierson. Está prevista la construcción de un museo de arqueología en el Convento de Santo Agostinho, en la ciudad de Leiría, que albergará el esqueleto original y otros hallazgos de la excavación arqueológica.



Referencias

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