HOMO GEORGICUS

Última revisión 03/04/2022

Taxonomía / datos

  • Reino: Animalia
  • Filo: Chordata
  • Subfilo: Vertebrata
  • Clase: Mammalia
  • Orden: Primates
  • Familia: Hominidae
  • Género: Homo
  • Especie: H. georgicus
  • Altura aproximada: 150 cm
  • Era(s): Pleistoceno
  • Yacimientos / lugar de encuentro: Dmanisi, Georgia
  • Descubierto por: Abesalom Vekua
  • Año de descubrimiento: 2002

Homo georgicus es una especie de homínido establecida en 2002 a partir de los fósiles encontrados un año antes en Dmanisi, en el Cáucaso, República de Georgia. En un principio, se consideró intermedia entre el Homo habilis y el Homo erectus, y relacionada con el Homo ergaster, aunque otras interpretaciones disienten de su consideración como especie diferenciada e incluso aportan estos mismos fósiles como prueba de una hipotética única especie dentro del género Homo. Los fósiles se han datado entre 1,8 y 1,6 millones de años. El tamaño del cerebro se ha calculado entre 600 y 680 c.c. La estatura se ha estimado en 1,5 m.

Fue encontrado primero gran parte de un esqueleto (Vekua et al., 2002; Gabunia et al., 2002). Posteriormente, ha habido otros tres hallazgos, incluido un cráneo completo (pero sin dientes, solo con el canino izquierdo) y además, se han encontrado asociados con los huesos, artefactos de piedra y de percusión, que le permitían a esta especie cazar, matar animales y procesarlos. Ha quedado establecida la condición de cazador del Homo georgicus y no de carroñero ni de simple recolector y consumidor de alimentos blandos vegetales. El homínido de Dmanisi consumía carne, y este producto pudo haber sido la clave de la supervivencia de esta especie y de otros homínidos habitantes de altas latitudes, sobre todo en invierno. (Lordkipanidze, D.).

Al parecer, los cinco individuos de Dmanisi formaban una familia que se vio envuelta en una erupción volcánica que los obligó a penetrar en el abrigo, y luego murieron por asfixia debido a las cenizas volcánicas. Esa es la explicación que se desprende del estudio de los estratos, y la razón de por qué en este caso excepcional se encontró un número elevado de fósiles juntos que eran de edades tan variadas.

Cráneo fósil de Dmanisi.

Principales descubrimientos

En 1991 Atje Justus halló en las excavaciones de la villa medieval de Dmanisi, Georgia, la mandíbula D 211 datada en 1,8-1,7 Ma. Con 16 piezas dentarias, únicamente le faltan las dos ramas ascendentes. Aspecto masivo y forma estrecha, fuerte reducción del espacio retromolar y ausencia de mentón.

En 1999 se hallaron:

La calota completa D 2280. Conserva parte de la región basal del cráneo con las partes basal y nucal del occipital ligeramente dañadas, partes del ala grande del esfenoides y la mayoría de la fosa mandibular temporal.

Giorgy Nioradze halló el cráneo D 2282, calota y fragmento de maxilar. Deformado. Los maxilares retienen piezas dentales ligeramente desgastadas y alveolos de dientes que son visibles en radiografía. Posiblemente perteneció a una hembra joven.

D 211 y D 2600 presentan polaridades molares opuestas.

En 2000 se extrajo la mandíbula D 2600. Solo le falta el extremo inferior de las ramas mandibulares. Muy grande, la mayor atribuida al género Homo; por esta razón se ha especulado con su pertenencia a otra especie diferente. Ramas mandibulares muy altas. Incisivos de tamaño muy pequeño, especialmente los centrales. Caninos grandes comparativamente. Premolares con dos raíces, lo cual es un carácter muy arcaico. Molares grandes y masivos, de esmalte grueso. Polaridad opuesta a la de D 211: tercer molar más grande que el segundo y este más que el primero. Buena parte de estas características coinciden con las de habilis y rudolfensis, pero el tamaño es mayor. Por ello, Leo Gabunia propuso la nueva especie Homo georgicus.

Para Skinner et al (2008) las diferencias entre D 2600 por una parte, y D 211 y D 2735 por la otra, son demasiado grandes para que se deban a dimorfismo sexual. José María Bermúdez de Castro ha apuntado que en este caso de hipotético dimorfismo sexual se daría la paradoja de que el individuo más grande, “el macho”, tendría una capacidad craneal mucho más pequeña que las supuestas hembras.

Para Ann Margvelashvili et al (2013), usando las poblaciones modernas de cazadores-recolectores como referencia, las variaciones en características como la forma de la arcada dental, la altura del corpus mandibular o la inclinación de la sínfisis, permanecen dentro del rango normal. El desgaste excesivo de los dientes conduce a la ruptura de los mecanismos normales de remodelación, lo que resulta en patologías, pérdida de dientes y pérdida de la función masticatoria y además en la extraordinaria altura de la mandíbula. Sin embargo, es poco probable que ello haya limitado la duración de la vida porque este efecto fue probablemente paliado por la preparación de alimentos blandos.

María Martinón-Torres (2013) señala la posibilidad de que esta mandíbula no sea patológica. En todo caso, las patologías habrían producido una recesión del borde superior de la mandíbula. Además resalta que del análisis del desgaste se deriva una alimentación herbívora, similar a la de chimpancés y gorilas. Esta dieta sustancialmente vegetal podría sugerir una adaptación a un nicho ecológico diferente para el individuo del cráneo 5 y los demás homínidos encontrados en el yacimiento. Además explicaría la ausencia de mecanismos compensatorios (como la migración dental mesial o mesial drift) habituales en Homo. En las mandíbulas D 211 y D 2375 se identifican estos cambios compensatorios, lo que evidencia un uso sustancialmente diferente de los dientes entre ambos conjuntos.

Laura Martín-Francés et al (2014) detectan un desgaste dental severo e inusual, acompañado de una extensa exposición de la raíz con migración axial, abscesos periapicales y fracturas en el esmalte. Además, hay evidencia de rotación dental post-eruptiva y artropatía temporomandibular. Proponen que el patrón de desgaste observado en este individuo, similar al registrado en chimpancés y gorilas y diferente al observado en el resto de Homo, se relaciona con una dieta con un alto consumo de alimentos fibrosos y abrasivos tales como frutas y vegetales. Las superficies oclusales redondeadas y las superficies labio-linguales muy pulidas de los dientes anteriores de D 2600 podrían ser principalmente la consecuencia de actividades pre o para-masticatorias, como la sujeción y la extracción. Este tipo de comida sería también el origen de la morfología oclusal en forma de copa de la dentición posterior en combinación con un relativamente ligero desgaste proximal. Las lesiones mostradas por D 2600 no han alterado significativamente la morfología de la mandíbula y no impiden una evaluación taxonómica apropiada.

Según Ann Margvelashvili et al (2016), las patologías son más prevalentes y el desgaste está más avanzado en las muestras de Dmanisi que en los actuales cazadores recolectores.

Detalle de la parte izquierda de D 2600, donde se precibe una raiz molarizada bifurcada en P3.

Para José María Bermúdez de Castro et al (2014), la combinación de rasgos arcaicos y derivados en D 2600 puede estar relacionada con la dieta. Las principales características derivadas de D 2600 con respecto a las otras mandíbulas, son las siguientes:

Presencia de un área retromolar subhorizontal y bien desarrollada.

Alineación de corpus y ramus, con valores similares a los ejemplares de Homo ergaster (Rosas A, Bermúdez de Castro JM; 1998).

Línea milohioidea visible e inclinada. Esta es una característica típica del linaje neandertal.

Prominencia lateral débil al nivel de M2-M3.

Fosa masetérica superficial.

Borde anterior del ramus desplazado hacia delante, cubriendo solo parte de M3.

Jeffrey H. Schwartz, Ian Tattersall y Zhang Chi (2014) destacan asimismo las diferencias entre D 2600 por un lado y  D 2735 y D 211 por otro.

En 2001 apareció el cráneo D 2700 en extraordinario estado de conservación y la mandíbula D 2735, completa, que encaja en el cráneo anterior, que pertenecieron a un macho subadulto. Cráneo pequeño, dentro del rango de habilis. Cara baja y cóncava, de caninos prominentes y acusado prognatismo. Grandes caninos. Incisivos grandes y en forma de paleta. Caninos grandes y prominentes.

n 2002 Slava Ediberidze encontró el cráneo D 3444 de 650 cc, y la mandíbula D 3900, asociados a industria olduvaiense.

En 2003 se halló una mandíbula que recibió el nombre de Viejo de Dmanisi, ya que perteneció a un anciano (40-50 años) que había perdido todos sus dientes hacía mucho tiempo, por lo que debió de haber sido alimentado por otros humanos.

En 2005 se halló el Cráneo 5 (D 4500; David Lordkipanidze et al, 2013; Rightmire et al, 2017) que ha resultado corresponder al mismo individuo que la mandíbula D 2600. Esta combinación mezcla de forma inaudita un cerebro pequeño (540 cc) con una cara muy prognática y exhibe afinidades morfológicas con los Homo tempranos de África. Este individuo sería un varón que medía entre 1,40 y 1,60 m y pesaba alrededor de 50 kg. Cuando murió debía tener unos 30 años.

En 2011 se encontró un hueso de dedo del pie.

Además se han hallado un fémur, un peroné, varias tibias, vértebras, costillas y diversos huesos de la mano y el pie. Las proporciones entre los brazos y las piernas son claramente modernas. El pie muestra un arco bien desarrollado, con el dedo gordo en posición paralela. El peso máximo sería de 50 kg y la altura máxima 1,50 m. Las palmas de las manos estaban orientadas hacia delante, lo que se interpreta como una adaptación a la vida arbórea.

Según Philip Rightmire y David Lordkipanidze (2006) los caracteres identificativos de estos fósiles son:

Plesiomorfias (caracteres primitivos)

Baja capacidad craneal (600-775 cc).

Pronunciado estrechamiento frontal (índice de constricción postorbital 68,7-74,4).

Región mastoidea inflada y proyectada lateralmente.

Toro transversal occipital pobremente expresado o ausente.

Índice occipital bajo: 85-102,1.

Proyección del contorno del tercio medio facial.

Jugum canino prominente y limitado lateralmente por el surco maxilar

Incisura cigomáticoalveolar presente.

Barbilla ligera o ausente.

Sínfisis reforzada internamente (toro tansversal superior).

Sinapomorofias con Homo erectus (senso lato).

Toro supraorbital en forma de barra y saliente.

Fontanela anterior con quilla sagital parietal.

Toro angular presente.

Escama del temporal baja, con el borde superior recto.

Punta de la mastoides envuelta y aplanada posteriormente.

Ángulo petrotimpánico bajo (140º-150º).

Pirámide petrosa lisa, densa en apariencia.

Foramen lacerum restringido.

Silla nasal prominente.

Posibles sinapomorfías con Homo erectus asiáticos.

Aplanamiento parasagital (depresión) de las superficies parietales.

Crestas paramastoidea y occipitomastoidea presentes.

Posibles autapomorfías.

Doble quilla sagital.

Placa timpánica relativamente delicada.

Proceso supratubario de Weindenreich ausente.

M3 es de tamaño reducido.

Interpretaciones filogenéticas

La presencia de estos restos en Georgia nos indica que la primera salida homínida de África, corrió a cargo de una especie de cerebro pequeño, próxima a H. habilis.

Para Emiliano Aguirre (2008) los seres de Dmanisi pertenecen a un grupo que salió de África en el momento de la cladogénesis del ergaster.

Parte distal del corpus de D 2735 (izquierda) y D 2600 (derecha).

María Martinón-Torres (2006), tras estudiar exhaustivamente la evolución del aparato dental de los homínidos, es partidaria de una nueva especie Homo georgicus antecesora de ergaster y erectus.

En 2008 su equipo analizó al detalle la dentición de los homínidos de Dmanisi, destacando el aspecto marcadamente primitivo de algunos de los dientes georgianos, en el caso de los caninos, semejantes incluso a especímenes de H. habilis o incluso del género Australopithecus. Los dientes de D 2600 tienen las coronas muy gastadas y su longitud, número y grado de bifurcación y molarización es marcadamente robusto y primitivo y, en su conjunto, solo presente en algunos especímenes de Homo rudolfensis, Australopithecus o incluso Paranthropus. En las otras dos mandíbulas, en D 211 y D 2375, a pesar de los rasgos habilinos, se dan unas características sorprendentemente derivadas (o “modernas”) para una población de esta antigüedad. Los dientes de D 211 y D 2375 presentan una serie molar decreciente (el primer molar es mayor que el segundo que es a su vez mayor que el tercero) y otras características relacionadas con un tamaño dental reducido que son inusuales para una población de esa antigüedad. Sugieren la posibilidad de que en el hipodigma de Dmanisi hubiera representadas al menos dos paleodemes o poblaciones. De la misma opinión son Jeffrey H. Schwartz, Ian Tattersall y Zhang Chi (2014).

Para Pontzer et al (2011), los molares de los seres de Dmanisi son similares a los del ergaster. La dentadura no estaba especializada lo que indica que georgicus explotaba una amplia gama de alimentos.

David Lordkipanidze et al (2013) suponen que los cinco cráneos hallados en Dmanisi se depositaron en un intervalo de unos 20 ka y pertenecen a un mismo demo muy variable. Ello daría pie a reconocer un rango muy amplio de variación morfológica en los primeros Homo y por consiguiente reunirlos en un único linaje evolutivo (habilis, rudolfensis, ergaster y erectus) (Rightmare et al, 2017).

Adam van Arsdale y Milford H. Wolpoff (2012) son partidarios asimismo de un único linaje.

Escultura Homo georgicus © Museo de Prehistoria Gorges du Verdon.


Referencias

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s