PRIMEROS PRIMATES

Última revisión 22/06/2022

PLESIADAPIS

Se sabe que los Primates derivaron evolutivamente de un pequeño mamífero arborícola, parecido a una ardilla. Un buen ejemplo al respecto debió ser el  Plesiadapis. , que vivió hace unos 60 m.a. El pequeño Plesiadapis fue derivando hacia variedades y razas cada vez más grandes y pesadas de su especie, y hacia nuevas especies arborícolas de mayor tamaño físico.

El Plesiadapis conseguía moverse corriendo por entre las ramas de los árboles, igual que cuando corría por el suelo, porque las ramas eran superficie suficiente de sustentación. Pero las especies arborícolas de mayor tamaño que derivaron de él, empezaban a tener problemas, por el mayor tamaño de su cuerpo, para moverse por las ramas, que se les empezaban a quedar pequeñas. Por esto tuvieron que transformar su anatomía para acostumbrar a desplazarse de otra manera entre ellas. Como ya no podían correr mediante extremidades de apoyo, como los cuadrúpedos terrestres y su antiguo antecesor el pequeño mamífero arborícola, sobre las que ya les resultaban pequeñas ramas, tuvieron que evolucionar hacia un sistema de extremidades prensiles, que les permitirían abrazarse y colgarse.

Plesiadapis © D. Finnin / AMNH (en el Museo Americano de Historia Natural).

PROCONSUL

Género de primates fósiles del Mioceno inferior de Kenya, hace 23 a 14 millones de años. El principal yacimiento del Proconsul es el de Rusinga, Kenia. Con los numerosos fragmentos encontrados en África Oriental han podido reconstituirse esqueletos casi enteros.

Fue descubierto por Leakey en 1947 y consiste en un cráneo en admirable estado de conservación. En aquel momento se generó cierta disputa respecto de si se trataba de un gran cercopitécido (mono cuadrúpedo tipo mandril), de un pequeño póngido (los vulgarmente llamados simios) o de un hominoideo.

Además de P. heseloni componen este género P. major, de un tamaño aproximado al del gorila actual, y P. nyanzae, también descubierto por Leakey en la isla de Rusinga, situada en el lago Victoria, Kenya. Este último se asemeja en parte al chimpancé actual, pero conserva muchos detalles de cercopitécido. Por la estructura ósea de sus extremidades, parece asemejarse a los grandes simios vivientes (chimpancé, gorila, orangután y gibón). Sin embargo, no habrían practicado la braquiación –un tipo de locomoción suspensoria que requiere de fuerte capacidad de aprehensión manual, manteniendo el cuerpo erecto (posición ortógrada) como lo hacen los simios actuales– sino manteniendo una marcha cuadrúpeda (pronógrada) como lo hacen los verdaderos cercopitécidos. Completan este atractivo mosaico los restos descubiertos en Kapak, al noreste de Uganda. Parecería no haber disputa alguna tanto sobre la procedencia de estos fósiles como en cuanto a su precedencia pues, a juzgar por los restos hallados, se trata –aun para el propio Walker– de monos fósiles que vivieron cerca del momento en que hombres y monos divergieron, hace unos 20-25 Ma. La posición de Walker es coincidente con las antigüedades asignadas a estos fósiles y es concordante con la de los fósiles dryopitecinos del Mioceno medio, algunos de los cuales ya presentaban características propias de los monos antropomorfos actuales.

Se le clasifica como un antropoide muy primitivo, antecesor del Chimpancé y quizás del Gorila. En su época ya presentaban rasgos de los simios como la ausencia de cola, pero aun conservaba algunos de los monos. Por ejemplo, tenían una columna flexible y un tórax estrecho, como los monos, aunque también tenían una amplia movilidad en caderas y dedo pulgar, como simios y hombres. Hay debate sobre la determinación de su comportamiento, mitad arborícola y mitad terrestre (cuadrúpedo). Presenta un dimorfismo sexual muy marcado. Como su dentadura presenta caninos grandes y molares pequeños, se cree que su dieta era frugívora.

Especies:

Proconsul nyanzae Le Gros Clark & Leakey, 1950

Proconsul major Le Gros Clark & Leakey, 1950

Proconsul heseloni Mary Leakey, 1948

Proconsul africanus.

RAMAPITHECUS

No tenemos un ejemplar completo, sino sólo fragmentos de mandíbulas y dientes. Se le atribuye una antigüedad de 12 a 14 millones de años, y fueron hallados en el Mioceno Superior y Plioceno Inferior de la India (Montes Siwalik) y Africa. El primer ejemplar, una porción de maxilar derecho con cuatro dientes, fue encontrado por Lewis en 1933. En estos dientes se han creído reconocer caracteres hominoideos, tales como arco dentario parabólico igual que en el Hombre, ausencia de diastema, caninos pequeños, cara levemente prognata. Hrdlicka no estaba de acuerdo con esta interpretación, creyendo que se trataba más bien de un Póngido con caracteres pitecoides. En Africa, Leakey encontró un pariente próximo a Ramapithecus el año 1961 en Fort Ternan (Kenia), al que dio una antigüedad de 14 millones de años por medio de la técnica del Potasio/Argón, es decir del periodo Plioceno. Ramapithecus estaba mejor adaptado a los bosques con claros, en los que encontró una comida más dura que la de los Driopithecus por lo que desarrollaron unos dientes incisivos menores y unos molares más anchos y planos. Se difundieron por Asia, Europa y Africa.

David Pilbeam, excavando en los Montes Siwalik (Paquistán) ha encontrado tres tamaños de Hominoideos: Ramapithecus que debió pesar 20 Kg y vivía alternando árboles y suelo, Sivapithecus, muy parecido al anterior, tanto arbóreo como terrestre y Giganthopithecus, que era muy grande (la leyenda del Yeti o Abominable Hombre de las Nieves se ha relacionado con él). Vivieron hace 14 millones de años, pero hace 8 millones, debido probablemente a un cambio climático, desaparecen de Siwalik marchando a otras latitudes.

PROPLIOPITHECUS

Género extinto de primate (contemporáneo del Aegyptopithecus, se ha considerado que sean el mismo género), hallado en los sitios fósiles de El Fayum (Egipto).

Es un catarrino (de hocico recto y alargado) arcaico, y se piensa que es un ancestro común de simios y de monos del Viejo Mundo. Igualmente, al Propliopithecus se le puede considerar, o relacionar de cerca con un antepasado directo, de los seres humanos.

Tendría unos 40 cm de longitud; posiblemente muy semejante al gibón; ojos con visión estereoscópica y por su dentición se deduce que era omnívoro.

AEGYPTOPITHECUS

Fósil temprano de los catarrinos que precedió la divergencia entre homínidos y monos. Se le conoce una sola especie, Aegyptopithecus zeuxis y vivió hace 35 a 33 millones de años atrás en las primeras partes del Oligoceno. Los fósiles de Aegyptopithecus se han encontrado en Egipto. Aegyptopithecus es un enlace crucial entre los fósiles del Eoceno y los homínidos del Mioceno.

Aegyptopithecus zeuxis era una especie con fórmula dental 2:1:2:3 tanto en la mandíbula superior como en la inferior, con los molares inferiores en incremento posteriormente. Los molares muestran la adaptación llamada de compartimentalización. Los caninos eran sexualmente dimórficos. En los huesos de los pies, esta especie tenía hallux (dedo gordo del pie). Pesaba unos 6,7 kg.

Compartía características con los haplorinos (primates de nariz seca, entre los que se incluye el hombre) como la mandíbula fusionada, sínfisis frontal, clausura postorbital, y tori superior e inferior transversal.

Aegyptopithecus zeuxis era un cuadrúpedo arbóreo, como sugiere el primer metatarsal y la morfología del talón. Debido a a la morfología dental, era frugívoro, donde las hojas eran importante parte de su dieta.

Su cerebro es mucho más pequeño de lo que se pensaba, entre 20,5 y 21,8 centímetros cúbicos.

La especie presenta un gran dimorfismo en la especie, los machos doblan en tamaño a las hembras. Los primates diurnos modernos con grandes diferencias entre géneros forman manadas de multimachos y multihembras de unos 15 individuos. Luego el Aegyptopithecus debía tener un grupo social amplio que rechazaba a los no miembros.

Otra peculiaridad es que su corteza visual era de gran tamaño, lo que implica que tenían una visión muy aguda, algo muy característico de los antropoides. Por su órbita ocular se sabe también que era un animal diurno.

AFROPITHECUS

Afropithecus es un género extinto de primate catarrino perteneciente a la familia Proconsulidae que vivió en África y la península arábiga durante el Mioceno medio, entre hace 17 y 18 millones de años.

Morfología

Los dientes de A. turkanensis tenían una cubierta de esmalte dental grueso. Este esmalte era necesario para su dieta que podría consistir en nueces y otros alimentos con una cubierta dura. Esta innovación podría haber jugado un rol clave en los bosques de Eurasia dando a A. turkanensis acceso a recursos que no lo estaban para el Proconsul y otros simios de esta época.

A. turkanensis podría tener cierta afinidad con Heliopithecus, Kenyapithecus y el hominoideo de gran tamaño proveniente de Moroto y Napak, pero esto no se ha podido establecesr debido a las pocas partes anatómicas que se han preservado.

KENYAPITHECUS

Los sitios correspondientes a Kenyapithecus, género establecido por L. Leakey en 1961, se encuentran en el noroeste de Kenia: Maboko, Fort Teman y Nachola. Dentro de este género se distinguen 2 especies: K. wickeri (14 crones) y K. africanus (15.5 crones) Ward ha demostrado ahora que el Kenyapithecus africanus es más primitivo de lo que Leakey pensó, así que han reasignado al Kenyapithecus africanus al género del Equatorius.

Los restos fósiles de este nuevo género corresponden al cráneo, siendo el esqueleto postcraneal poco conocido.

Kenyapithecus presenta rasgos dentales y faciales derivados que se asemejan al de los monos actuales y difieren con respecto a los géneros del Mioceno temprano. La capa de esmalte sobre el diente molar es muy gruesa y las mandíbulas son robustas, lo cual indica una poderosa mordida y una masticación prolongada, así como una orientación en las preferencias alimentarias y en el hábitat. Los escasos restos postcraneales son todavía muy primitivos y no sugieren ningún cambio en el comportamiento respecto a los primates del Mioceno temprano. El género exhibe un marcado dimorfismo sexual que se manifiesta en los caninos y probablemente en el tamaño corporal.

MOROTOPITHECUS

Entre 1961 y 1963 Bishop y colaboradores recogieron de la localidad de Moroto (Uganda) restos dentales, faciales y vertebrales de un hominoide corpulento (entre 20 y 40 Kg.). Si bien los dientes y los restos faciales tenían características primitivas, las vértebras lumbares fueron consideradas como morfológicamente derivadas y similares a la de los hominoides vivientes. Las mismas sugerían que este hominoide tenía una columna lumbar firme y un comportamiento posicional ortógrado similar al del hombre y los grandes simios vivientes.

En 1997 Gebo y colaboradores descubren nuevos restos de este hominoide (fémur derecho e izquierdo y parte de la escápula), determinan la edad del sitio de Moroto en 20.6 crones y crean un nuevo género (Morotopithecus) y una nueva especie (bishopi). A partir de este material y del viejo se concluye que M. bishopi:

1) se trataba de un primate arborícola que exhibía un repertorio locomotor amplio (trepada, braquiación de velocidad moderada, cuadripedismo y suspensión con los brazos);

2) representa la evidencia más temprana en el registro fósil primate de un plano o estructura corporal similar al de los hominoides y un linaje hermano de todos los hominoides vivientes.

ANKARAPITHECUS

Se trata de un cráneo parcial de un hominoide de 9.8 crones que se extrajo de la Formación Sinap del Mioceno Superior en Turquía central. Previamente de este sitio se habían extraído una mandíbula y una cara parcial de la misma especie.

El cráneo presenta evidencias de los rasgos mandibulares, faciales y dentales que incluyen: una región interorbital estrecha, arcos superciliares moderadamente desarrollados, órbitas cuadradas y mandíbula robusta. También se han encontrado huesos postcraneales que aún no han sido descriptos.

Ankarapithecus meteai presenta rasgos en mosaico que lo vinculan al Orangután, a los grandes simios africanos y al hombre.

DRYOPITHECUS

Características de los Driopitécidos:

Caninos grandes y verticales, pero no muy robustos.

Incisivos pequeños y verticales.

Diastema.

1º premolar inferior con un tubérculo.

Molares de tubérculos elevados con esmalte fino.

Arcos suborbitales débiles.

Órbitas grandes.

Huesos del cráneo delgados.

Rostro moderadamente proyectado.

Conducto auditivo externo.

Endocráneo: 150 cm3, comparable al del gibón.

Esqueleto postcraneano más liviano que el de los chimpancés.

Adaptación cuadrúpeda y arborícola de corredor y saltador con excelente articulación de la muñeca y codo, tal vez como bosquejo de una locomoción braquiática.

Hábitat: boscoso.

Dieta: frutos y hojas.

Fuente: Dryopithecus y el origen de los grandes monos actuales. Investigacion y Ciencia, 207, dic 1993

Dryopithecus presenta una morfología facial con una combinación de caracteres particular. Importante conjunto de caracteres primitivos: ausencia de prognatismo, segundo incisivo superior no muy reducido, amplia distancia interorbital, proporciones de las órbitas y morfología de la zona supraorbital. Tomados en su conjunto, esos rasgos nos indican que Dryopithecus no debió diferir mucho de lo que fuera el ancestro común de la familia Hominidae. La morfología de la parte facial del hueso zigomático, que externamente se corresponde con el área de las mejillas, es peculiar. Robusto, el zigomático es plano y orientado hacia adelante y, lo que resulta más llamativo, posee tres forámenes zigomáticos (por donde pasan numerosos vasos sanguíneos que riegan la zona de las mejillas), situados por encima del borde orbital inferior. Otros dos zigomáticos de Dryopithecus del yacimiento húngaro de Rudabanya, aunque menos completos que los de Can Llobateres, presentan las mismas características.

Se trata de una morfología poco frecuente en el grupo de los primates. Formas fósiles como Proconsul o actuales como Hylobates, Pan o Gorilla poseen un zigomático distinto; menos robusto, más curvado, sin tanta orientación anterior y dotado de sólo 1 o 2 forámenes zigomáticos situados por debajo del reborde orbital. Esta es, por otro lado, la morfología más extendida entre los primates y puede considerarse primitiva. Unicamente dos formas, una fósil y otra actual, poseen características similares en el área del zigomático: Sivapithecus, del Mioceno de Pakistán, y el actual orangután de Sumatra y Borneo. A lo largo de los últimos diez años, se han debatido con especial viveza las posibles relaciones de parentesco de Sivapithecus; aunque no hay un acuerdo general, se considera forma hermana del orangután. Mirado bajo esta óptica, resulta fácil suponer que Dryopithecus no es más que un representante primitivo (plesiomórfico) del clado de Pongo, que ha mantenido una morfología facial primitiva excepto en el área zigomática, donde muestra los caracteres derivados del orangután.

¿Por qué el zigomático? ¿Qué sentido tiene modificar este hueso en la dirección antes mencionada? La respuesta nos la ofrece el orangután: tal estructura ósea tiene por misión dar soporte físico a las enormes mejillas de grasa y tejido conjuntivo presentes en Pongo, lo que explica la robustez y rugosidad del zigomático, y el elevado número de forámenes va ligado a la necesidad de una mayor irrigación sanguínea e inervación de dichas mejillas. De éstas se valen los orangutanes machos para mostrar el rango que ocupan. La presencia en Dryopithecus de una morfología similar nos lleva a pensar que los machos estarían provistos de unas estructuras parecidas, con funciones afines.

Es arriesgado basar el parentesco de Dryopithecus en la morfología de un hueso de la cara. Pero no debemos olvidar que la controversia suele rodear las interpretaciones que se ofrecen sobre los fósiles que se hallan en nodos evolutivos parecidos.

Sea cual sea la solución correcta que se dé al enigma de Dryopithecus, una cosa está clara: vivió en el lugar y el tiempo adecuados para estar vinculado al citado de Pongo. Hace probablemente unos 14 millones de años, una forma africana que no conocemos, o no hemos podido identificar y que tal vez no  diste mucho de Kenyapithecus, colonizó Eurasia. La posterior evolución de las diferentes poblaciones condujo a la aparición de formas diversas, entre las que Dryopithecus se mantuvo primitivo, y otras, Sivapithecus por ejemplo, se acercaron, en su evolución, hacia el orangután actual. Las poblaciones que quedaron en Africa son las que, probablemente, originaron la otra línea, la que conduce al chimpancé, gorila y el hombre, y de la cual sabemos poco. Los  futuros hallazgos habrán de confirmar estas hipótesis o plantear otras. (Salvador Moyà y Meike Köhler, Instituto de Paleontología Miguel Crusafont, de Sabadell.)

EQUATORIUS

Esta especie, con una edad de 15 crones, fue recientemente descubierta en las colinas de Tugen Hills (Kenia) por Ward y colaboradores. El hallazgo de los primeros fósiles se remonta a 1993 cuando K. Kimeu encontró un diente que sobresalía en una pared rocosa de Tugen Hills. Los restos fósiles, que en conjunto constituyen uno de los esqueletos más completos entre los 11 y 6 crones, incluyen: dientes, mandíbula y maxilar, fragmentos de costillas, esternón, vértebras torácicas, porción proximal del húmero izquierdo, huesos de la mano izquierda, húmero derecho y radio y peroné derecho. AI principio estos fósiles se interpretaron como pertenecientes al género Kenyapithecus, pero estudios más minuciosos condujeron a Ward y colaboradores a sostener que estos fósiles, juntamente con los pertenecientes a la especie K. africanus constituyen un nuevo género que denominaron Equatorius porque su hábitat se localizaba cerca de la línea del Ecuador.

Aparentemente E. africanus pasaba más tiempo en la tierra que en los árboles, la columna vertebral era muy flexible, y habría tenido mucha fuerza en las manos. Ward y colaboradores consideran que la especie es todavía muy primitiva para ser considerada un antepasado directo de los grandes monos y del hombre. En contraste, K. wickeri muestra características más avanzadas y podría haber representado un papel mayor en el origen de Póngidos y Homínidos.

GIGANTOPITHECUS

Gigantophitecus fue un género de primates que existió presumiblemente en el Pleistoceno, hace unos trece millones de años y se extinguió hace medio millón de años (pudiendo haber convivido con el Homo erectus en Asia sudoriental), habitando los actuales países de China, India y Vietnam. Las evidencias fósiles sugieren que el Gigantopithecus fue el simio más grande que habitó el planeta. Probablemente haya sido cuadrúpedo y herbívoro, con una dieta similar a la del panda gigante basada en el bambú, y posiblemente suplementada con frutas de estación.

Aunque se desconoce el porqué de la extinción del Gigantopithecus, se supone que las razones principales fueron los cambios climáticos y la competencia por los recursos con especies mejor adaptadas (pandas u hombres primitivos).

Basados en la escasa evidencia de la cual disponemos (básicamente enormes molares y dientes de aproximadamente 2,5 cm de ancho, recolectados de tiendas de medicina tradicional china, pero claramente genuinos), Gigantopithecus debe haber medido 3 metros de altura, y pesado de 300 a 500 kilogramos. 2 o 3 veces el tamaño de un gorila, aunque sus parientes vivos más cercanos serían los orangutanes. Esta estimación se basa en el cociente cabeza–esqueleto, en los primates conocidos actualmente.

Gigantopithecus 2Fue el paleontólogo alemán Ralph von Koenigswald quien halló el molar mencionado, en Hong Kong durante el año 1935. Enseguida reconoció que se trataba de una especie de simio gigante, a cuyo estudio se abocó durante los siguientes cuatro años. Durante la Segunda Guerra Mundial Von Koenigswald fue tomado prisionero, lo cual interrumpió su investigación.

Durante años la medicina china ha trabajado con estos fósiles, conocidos como «huesos de dragón». El valor económico que poseen ha llevado a que los habitantes de estas regiones los recolecten produciendo su desaparición de muchos sitios donde podrían haberse encontrado.

Algunos criptozoólogos han postulado que los primates legendarios conocidos en distintas geografías como Yeti, o Piegrande podrían ser variedades de Gigantopithecus que habrían sobrevivido la extinción hasta el presente.

La reconstrucción de Gigantopithecus fue diseñada por los paleoantropologos Russell Ciochon y Munns de Iowa. Se basan en los dientes recogidos en China y Vietnam.

Ciochon y Munns utilizaron su conocimiento de las proporciones del cráneo de grandes monos para estimar el tamaño y forma de la cabeza de Gigantopithecus. El cuerpo está modelado según los modelos de dos otros primates terrestres enormes, del gorila de oswaldi extinto y el de Cercopithecus. El orangután no fue utilizado porque es arbóreo, y Giganto es demasiado grande para ser arbóreo; los otros dos viven en el suelo y por lo tanto tienen un sistema enteramente diverso de proporciones esqueléticas. El color de oro de la piel se pide prestado del pariente asiático cercano de Gigantopithecus, el orangután.

La estimación del tamaño de aproximadamente 3 metros, se basa en cocientes aproximados del cabeza-a-esqueleto en primates. En seres humanos que el cociente es aproximadamente 1:7; en Lucy, un ser humano temprano, era 1:8. Ciochon y Munns intentaron 1:7 y el resultado les pareció demasiado pequeño. Los investigadores creen que la estimación de aproximadamente 3 metros es conservadora. 

OURANOPITHECUS

El Ouranopithecus es un género extinto de primates que vivió durante el Mioceno. Está representado por la especie Ouranopithecus macedoniensis también llamado Graecopithecus macedoniensis, descubierto en Grecia y que data del Mioceno superior (8 m.a.). Si nos basamos en la anatomía dentaria y facial, es posible que se trate de un driopitecino. Sin embargo parece pertenecer a. la subfamilia de los ponginae (orangutanes), mientras que la mayor parte de los dryopitecinae se aproximan a los grandes monos pertenecientes a los homininos, mientras que algunos de ellos están incluso considerados como exteriores al clado de los hominoidea.

Tenía una cara ancha y larga con un torus supraorbital prominente y las órbitas de forma cuadrada. Es posible que su cuerpo tuviera una talla relativamente grande. La cobertura de esmalte de sus molares era gruesa y las cúspides eran bajas. Los dientes presentan claro dimorfismo sexual. El macho estaba dotado de grandes caninos con premolares bajos y cortantes. La superficie extremadamente usada del segundo molar indica que su dieta estaba constituida por productos alimenticios muy duros como nueces o tubérculos.

PIEROLAPITHECUS

Pierolapithecus catalaunicus, especie de primates descubierta en diciembre de 2002 por un equipo de paleoantropólogos españoles dirigidos por Salvador Moyà-Solà. El único individuo conocido, que vivió hace unos 13 millones de años, una época escasamente estudiada, fue bautizado como Pau. Su importancia estriba en que podría ser el antecesor común del hombre y los grandes simios (gorilas, chimpancés, bonobos y orangutanes).

Este simio tenía las manos más cortas que las de los chimpancés y orangutanes actuales, por lo tanto no podía colgarse de las ramas de los árboles.

El esqueleto muestra un plan corporal ortógrado. Tiene características tales como tener los omoplatos en la espalda y no a los lados del cuerpo como ocurre en los caballos o los perros, un tórax amplio (más ancho que profundo), zona lumbar relativamente corta y rígida, y la articulación de la muñeca en la que solo uno de los huesos del antebrazo, el radio, se une flexiblemente con los huesos de la muñeca (esta última característica le dio a este simio una mayor capacidad de rotación y movilidad a la mano). Todas estas adaptaciones ayudaron al Pierolapithecus, y a las especies que evolucionaron de él, a trepar a los árboles.

El ambiente español en el que se encontraba era un bosque de clima cálido. Otros fósiles muestran que el Pierolapithecus compartía el bosque con ciervos pequeños, elefantes y rinocerontes primitivos, tortugas pequeñas y otras de medio metro de altura. La dieta sería principalmente frugívora, aunque al igual que los chimpancés de vez en cuando añadiría algo de proteína a su dieta con algo de carne.

El Pierolapithecus, con una edad de 13 millones de años, cae en el rango de tiempo que los análisis de hibridación de ADN-ADN han estipulado para el antropomorfo que fue el antepasado común para los grandes simios. Todo esto, junto con características anatómicas como la tendencia a una postura erguida, quijada retraída y otros rasgos que se observan en todos los grandes primates, incluyendo los humanos, hace científicos como Salvador Moyà-Solá ubiquen al Pierolapithecus como el tronco común del que descienden orangutanes, gorilas, chimpancés, bonobos y humanos.

SIVAPITHECUS

Pakistan, Mioceno 9-11 m.a.

Discusión desde 1990 sobre sus relaciones con Pongo (Orangután):

Gran arco cigomático con numerosos forámenes; estructura ósea que da soporte físico a las enormes mejillas de grasa y tejido conjuntivo presentes en Pongo, lo que explica la robustez y rugosidad del zigomático, el elevado número de forámenes va ligado a la necesidad de una mayor irrigación sanguínea  inervación de dichas mejillas. De éstas se valen los orangutanes machos para mostrar el rango que ocupan. La presencia en Dryopithecus de una morfología similar nos lleva a pensar que los machos estarían provistos de unas estructuras parecidas, con funciones afines.

VICTORIAPITHECUS

Este fósil, de 15 crones de edad, fue encontrado por Benefit y McCrossin en la isla Makobo del Lago Victoria (Kenia). El fósil proviene de un sitio que había sido previamente investigado por Louis Leakey en 1949. Junto con el cráneo se han extraído unos 2000 fósiles pertenecientes a este grupo de primates que floreció durante el Mioceno, entre los 7 y 23 crones. Desde un punto de vista evolutivo la isla de Makobo resulta muy interesante porque los primates que la habitaron no tenían competencia.

Se trata de un cráneo que se caracteriza por tener una caja craneal baja, una cara alargada y grandes dientes adaptados para el consumo de frutos y no de hojas. La frente, las mejillas y los cuencos oculares se asemejan en conjunto a una versión más pequeña del Orangután. Estas características anatómicas se alejan de las que se esperaban encontrar para el posible ancestro de todos los monos, grandes simios y el hombre: cabeza redondeada, cara y dientes pequeños, estos últimos adaptados para el consumo de hojas. El cráneo se asemeja anatómicamente a los fósiles de El Fayoum (Egipto) de 32 crones (Propliopithecus).

NAKALIPITHECUS

Gran simio que vivió hace casi 10 millones de años en Nakali, una zona al norte de Kenia en la que han aparecido fosilizados una mandíbula y 11 trozos de huesos. La nueva especie ha sido denominada Nakalipithecus nakayamai y ha sido hallada por un equipo de paleontólogos japoneses.

La falta de restos de grandes antropoides en África había situado en Eurasia la aparición del ancestro común de los primates, dado que allí sí que se habían encontrado fósiles de gran tamaño de hace más de nueve millones de años, como el Ouranopithecus macedoniensis de Grecia. Muchos investigadores defendían que ese antepasado común había vuelto al continente del sur y a su regreso habrían ido surgiendo las diferentes ramas que hoy se conocen de grandes simios. Una de las razones por las que se planteó esta teoría fue que, hasta ahora, sólo se habían hallado fósiles africanos de aquella lejana época de tamaño muy pequeño o demasiado especializados para ser relacionados con gorilas o chimpancés.

El equipo de Yutaka Kunimatsu, de la Universidad de Kioto, ha analizado los dientes del que, según parece, fue un gran homínido similar a las hembras de gorilas y orangutanes. Y concluye que, pese a las similitudes con sus contemporáneos euroasiáticos, el N. nakayamai es sin duda una nueva especie que vuelve a colocar las cosas en su sitio: África ha sido, desde los inicios, la cuna de la evolución de todos los primates, incluidos los Homo.

Los paleontólogos, que han publicado estos resultados en la revista americana ‘Proceedings of National Academy of Science’ (PNAS), recuerdan que en 1982 ya salieron a la luz, en las colinas Samburu, no muy lejos de Nakali, los dientes de otro homínido de hace entre nueve y 10 millones de años, bautizado como Samburupithecus kiptalami, aunque su clasificación estaba, y aún está, poco clara. Y este mismo año, otros japoneses descubrieron en la región etíope de Afar restos de un primate de hace entre 10 y 10,5 millones de años, el Chororapithecus abyssinicus, que también fue presentado como un ancestro común.

Como la biología molecular ha puesto de relieve, los gorilas se escindieron del árbol evolutivo común con los homínidos y los chimpancés hace entre 10 y nueve millones de años. Ahora estos fósiles vienen a apoyar estos resultados mostrando que, en el tiempo que el ADN sugiere que aparecieron los simios, los huesos son parecidos a los de un gorila, argumenta el paleontólogo español Manuel Domínguez-Rodrigo, que desde hace muchos años cada año trabaja en la Garganta de Olduvai, en Tanzania. Para Domínguez-Rodrigo ya no es necesaria la hipótesis de Eurasia. Ahora por fin tenemos incluso más de un candidato a antepasado y podemos decir que la evolución de los simios hasta los homínidos fue algo exclusivamente africano. El paleontólogo defiende que sin las circunstancias especiales de África en los últimos 10 millones de años, no habrían surgido ni gorilas ni chimpancés y sin ellos, no tendríamos la base para el proceso que nos hizo humanos.

SAMBURUPITHECUS

Samburupithecus kiptalami es el nombre dado a un espécimen ocupa una posición filética confusa. El holotipo es un fragmento de maxilar izquierdo, que incluye un premolar (P3) y un molar (M3), este último diente todavía no había llegado a la plena erupción, de modo que, en vida, aún no podía ser visto en la hilera dental. Este fósil fue hallado a principios de los ochenta del siglo pasado en la formación Namurungule en las colinas de Samburu (Samburu Hills, en Kenia) por el equipo dirigido por H. Ichida, del que formaba parte un joven Martin Pickford. La publicación de este descubrimiento se hizo en 1984. Estudios posteriores llevaron a los mismos autores a englobar, 15 años después, este fósil de antropoide en un nuevo género de hominoideo, el citado Samburupithecus kiptalami. La antigüedad de esta especie se ha obtenido por medios radiocronológicos y por estudios de fauna comparada, estimándose que su antigüedad está comprendida entre los 9 y los 9,5 millones de años. Algunos de sus rasgos se acercan al gorila, otros al chimpancé, otros a los humanos y los restantes, por fin, son rasgos primitivos. Así, pues, no está aún clara su ubicación exacta en dicho árbol por lo que a la relación de antepasado-descendiente se refiere.

CHORORAPITHECUS

Chororapithecus abyssinicus es el nombre asignado a un conjunto de fósiles formado por un canino y nueve molares encontrado en el yacimiento de Chorora, en Etiopía, y datados entre 10 y 10,5 millones de años. Las piezas corresponden al menos a 6 ejemplares, que podrían ser antepasados de los gorilas actuales. Los dientes son colectivamente indistinguibles de las subespecies modernas de gorila en lo que respecta al tamaño, la proporción y la estructura interna revelada mediante escaneo, y muestran que la dieta de estos primates se componía de alimentos fibrosos, como los de gorilas a los que tanto se parecen. El entorno en el que vivían, hoy semi-desértico, eran valles boscosos con ríos que fluían hacia un lago.

Si realmente ya había gorilas (o goriloides, o proto-gorilas) hace 10 millones de años o más, las implicaciones son interesantes: La fecha de divergencia comúnmente aceptada para los gorilas sería errónea. Las técnicas basadas en datos genéticos y relojes moleculares suelen arrojar una antigüedad de 6-8 millones de años. Esas mismas estimaciones dan una separación humano-chimpancé hace unos 5-6 millones de años, que probablemente también estaría atrasada respecto a la realidad. Los fósiles del Orrorin (de hace 6 millones de años) y Sahelanthropus, (7 m.a.), interpretados como homininos bípedos por sus primeros publicadores, dejarían de resultar «demasiado antiguos»; ahora encajarían estupendamente con la nueva cronología.



Referencias

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